La verdad que es complicado explicar con palabras algo que está lleno de sensaciones y sentimientos -me pesa la responsabilidad de hacerlo tan bien como sucedió-. El baloncesto no es únicamente fundamentos técnicos y tácticos, también es compañerismo, sacrificio, trabajo, disgustos, alegrías, y muchas más cosas que no son valoradas en su medida en la mayoría de las ocasiones. Pasar 24 horas del día con las mismas personas es complicado cuando no hay feeling; en la cancha puede haberlo pero una vez se acaba en ocasiones esto desaparece. Pero en esta ocasión la buena convivencia era la gran protagonista, es ahí cuando un equipo demuestra lo que realmente vale. Si en lo deportivo la nota es de 10, en el día a día la nota es de 12, pero de 12 dieces. En cada momento había un instante para demostrar un comentario cariñoso o gracioso para cualquiera de los jugadores, una relación casi familiar que daba mayor relevancia a todo lo que se hacía.
Por si alguien se despista la foto de portada es la camiseta que me lleve a casa -gracias amigo-. La firma y dedicatoria de 12 chicos y una chica (que pesados… siempre era broma), que me hicieron pasar un medio verano inolvidable: “como hemos disfrutado…“, al final hicieron caso a tu palabra en la pared.

Este es el final, todos como una piña siendo las personas más felices del mundo en ese momento. Son de esas ocasiones en las que lo abrazos son especiales, tienen una importancia mayor porque son la manera de sacar todo lo bueno y lo malo con la satisfacción de haberlo hecho estupendamente bien. Pero iremos por partes…
Desde la concentración previa en Alameda de Osuana el buen ambiente entre todos los integrantes de la concentración se respiraba constantemente. Los jugadores y técnicos de la U13 y U14, compartían y disfrutaban cada minuto unos de otros. Son esos momentos en los que piensa que nada puede superar todos esos días en los que las 24 h. compartes habitación, cancha y mesa. Poco a poco cada individuo va estrechando sus lazos y conociendo minuto a minuto a las demás personas que por la circunstancia que sea comparten contigo la pasión por el baloncesto. También en estas situaciones hay momentos duros, como la despedida de los jugadores de la U13 una vez finalizada su concentración. O los jugadores que no viajarán a Eslovenia… Pero lo vivido hasta ese instante perdurará en la mente de todos.

El viaje a Eslovenia se presentaba largo, muchas horas de vuelo, aeropuertos y autobuses, sin embargo, no era complicado levantarse a las 4 de la mañana para irse de viaje. Una vez más cada jugador demostraba su felicidad, “con sueño“, pero felices de poder competir en su primer torneo internacional representando a lo más alto a lo que se puede aspirar como jugador, la camiseta de España -aquello comenzaba a ser inolvidable-. Madrid-Munich-Austria-Eslovenia, era el plan de viaje, y en el segundo de los vuelos, en nuestro Air Dolomiti, aparece el que sería jugador importante en la final, Fran Suárez. Mi compañero de viaje en el avión, quien nos lo iba a decir que acabase el torneo así…

Los partidos, los paseos, las reuniones, las comidas, todo sumado ha sido algo imborrable para las retinas de todos. Y permitiéndome un guiño, además de imborable ha sido una experiencia en la que TODOS HEMOS DISFRUTADO. El objetivo real de las categorías de formación: DISFRUTAR en la cancha. Creo que no fui el único al que se le puso el bello de punta en la charla previa al partido de la final, de quitarse el sombrero. Todos los que estábamos en aquel vestuario teníamos el convencimiento de que de allí saldría, no sólo un gran equipo de baloncesto que lucharía hasta el último segundo por el partido. Si no un grupo de amigos que nunca se olvidará que hemos vivido un momento importante en nuestras vidas y que lo que yo pensaba en el camino hacia el pabellón de Slovenj Gradec sería cierto, era un día de esos especial. Para Roger, Sergi, Pablo, Adnan, Adrià, Matías, Carlos, Fran, Borja, Marc, Sergio y David que esto que habéis vivido os sirva para crecer como personas y tener muy presente que el camino que habéis empezado a nivel internacional será muy duro pero nunca olvidéis lo buenos momentos vividos. Para los técnicos, solo tengo que decir que he aprendido mucho de vosotros y espero poder seguir haciéndolo durante muchos años más aunque las distancias geográficas sean largas.

Seguir disfrutando con el baloncesto, y no os olvidéis que en Asturias tenéis un amigo para toda la vida.
PD: Un saludo para Loli Pardo que sé que es fiel seguidora y tiene un hijo excepcional.











Gracias,cuando se leen artículos como el tuyo y sientes a través de ellos todo lo que vive, siente y toda la gente que conoce tu hijo gracias al deporte te sientes feliz, aunque sea a veces duro
Él se lo merece.
Tiene que haber sido una gran experiencia para todos. Me alegro especialmente por Carlos, que no sabía que había sido convocado y que desde que lo conocí hace unos años jugando con la Selección Gallega me parece un grandisimo chaval, deportiva y personalmente.
Un saludo
Bueno, bueno, bueno, si señor. No se si todos lo vivieron como tu, pero esa es la forma de contagiar a las pequeñas generaciones las ganas y el placer por jugar a este maravilloso deporte. Lo demás viene dado, claro está dedicando mucho tiempo para seguir formándose para después transmitirlo.
Que las cosas no caen del cielo y los dinosaurios ya sólo existen en maquetas.
Ya lo sabes, pero nunca está de más recordarlo, me alegro de como vas haciendo camino.
Me alegro mucho por todo. Soy entrenador del CBI, club donde vimos nacer y crecer a Sergi Mendiola hasta que en segundo año de infantil se fue para Málaga. Estamos encantados con su evolución y disfrutamos por cada éxito que consigue.
Esta convocatoria nos llena a todos de alegría. Espero que os lo hayáis pasado muy bien, seguid así
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