El “manual” del buen entrenador de formación
No creo que haya un “manual” del buen entrenador en ninguna de las categorías posibles del baloncesto, de ahí las comillas del título. Sin embargo, creo que el artículo que a continuación voy a recomendarles encarecidamente – del cual opinaré-, se acerca mucho a lo que realmente significa un buen entrenador de patio de colegio tal y como se titula el artículo. El “Decálogo de un entrenador de patio de colegio” escrito por Alejandro Sandino para la web Basket Confidencial, ver aquí.
1.- El éxito del entrenador no es proporcional a los partidos que gana, sino al número de niños que se divierten haciendo deporte con él.
Creo que es uno de los puntos más importantes, lo que se necesita no es ganar el título de turno si no que el jugador quiera volver a jugar el año siguiente. Enganchar al jugador al deporte es primordial para el entrenador y ello se consigue con la diversión que puedan tener tanto en los entrenamientos como en los partidos.
2.- Trabajando con niños todo es posible. El pequeño crece, el malo mejora, el travieso atiende, el modesto gana ligas…
“Todo es posible” sobretodo en lo que respecta a estas edades, trabajar con niños conlleva que se verá la progresión en todos los aspectos del jugador. Personalmente he visto a alguna generación crecer física y deportivamente, y muchos de ellos me han demostrado que todo es posible.

3.- Ningún entrenador tiene derecho a cerrarle las puertas a un niño que quiere hacer deporte con él. Todos son válidos, todos juegan. Paciencia, no cansarse nunca de repetir.
Nadie tiene la potestad de frenar las ganas de un niño de poder practicar deporte. Es importante que el entrenador tenga claro esta parte del tercer punto: “Todos son válidos, todos juegan“. Sin embargo, no todos juegan por estar de cualquier manera en el equipo. Es primordial que para ser válido el jugador muestre su disposición positiva y su compromiso con sus compañeros, su comportamiento es importante.
4.- Entender las prioridades que deben regir la vida de un niño al margen del deporte: estudiar, divertirse, estar con la familia…
Son niños y como tal se tienen que tratar, por ello hay que tener claras sus prioridades, sin perder de vista que esas prioridades no les excluyen de sus responsabilidades dentro de un equipo.
5.- Cada entrenamiento es una fiesta. Inventar los ejercicios es mucho más interesante que copiarlos. Mejor si son dinámicos, entretenidos y con un porqué; que no coarten la creatividad del niño. Favorecer la competición. Enseñar a pelear con deportividad, a perder y a ganar.
Igualmente que no existe un “manual” del buen entrenador, no existe un ejercicio milagroso, por ello crearse ejercicios que sirva para que los jugadores aprendan con diversión. Además de que en categorías inferiores no se debe dar mucha prioridad a aspectos puramente tácticos si no que será la creatividad de los niños lo que marque el juego.

6.- ¿Quién dice que lo único que puede hacer un equipo es deporte? Hay muchas más formas de pasarlo bien y aprender juntos. ¿Por qué perdérselas?
No se tiene que perder de vista que es un grupo de niños como otro cualquiera, y que a parte del deporte tienen otras aficiones que podrán compartir con sus compañeros de equipo. Y también con su entrenador que será una figura muy importante en lo que a su formación se refiere.
7.- Los problemas externos (con club, padres, árbitros, federaciones…) no deben llegar nunca a los niños.
Yo tengo una máxima que es: “los problemas de los adultos, son de los adultos, y los niños no tienen que estar nunca cerca de ellos”. El entrenador tiene que velar por que sus jugadores no tengan preocupaciones que no les pertenecen, sobremanera si les afectan directamente como puede ser una separación de sus padres. O cualquier otro elemento que les pueda perjudicar en su vida personal o deportiva.
8.- El entrenador debe saber que es ejemplo para los niños las 24 horas del día. En su relación con la gente, en sus hábitos, sus estudios, su vocabulario, su carácter… Ellos, sin darse cuenta, lo imitan todo sin distinguir entre lo que es correcto y lo que no.
Otro punto muy importante, el entrenador es un REFERENTE más para el jugador. Hasta el momento sus padres, profesores y demás adultos que se encarguen de su educación son los ejemplos que el niño va ha seguir. Por lo que en cada situación el entrenador tiene que ser enormemente escrupuloso a la hora de hablar, comportarse y actuar.
9.- La mejor formar de progresar como entrenador es asumir personalmente la culpa de todo lo malo que le pase al equipo, afrontar los problemas y encontrar soluciones creativas que transformen esos problemas en virtudes.
El entrenador debe controlar todos los aspectos mencionados, y por ello asumir los errores que se puedan tener. Todos somos humanos pero después de cometer un error se tiene que proponer una solución. Aunque tal y como dije anteriormente el jugador deberá también asumir sus errores y ser capaz de reflexionar. Si ha actuado incorrectamente deberá de aprender a asumir sus errores y aceptar las correcciones y consejos del entrenador.

10.- Trabajar más y mejor cada día, con exigencia y disciplina. Las recompensas llegan si no las esperas.
En este punto es en el que creo que más se puede dar el salto de calidad. El compromiso y la superación de querer crecer es algo que va unido al deporte. Siendo el entrenador el mejor ejemplo para ello.
11.- Aunque el entrenador escriba un decálogo siempre tendrá miles de cosas por aprender y por mejorar. Su verdad no es la única.
Nada es perfecto; y aunque estos 11 puntos son importantes estoy seguro que los lectores y yo mismo sabemos unos cuantos puntos más. Como ya hiciera hace un tiempo cuando creé esta web mi pensamiento es: “Aún queda mucho baloncesto por aprender“, es una frase que se podría utilizar para la vida. Nunca hay que conformarse con lo que se ha conseguido porque nos estancaríamos, subir al siguiente escalón es lo que da a la vida su razón de ser.






Llevo 12 años entrenando a niños de entre 7 y 12 años. Creía que era el raro del club porque mi palmarés está a cero en cuanto a títulos, y tampoco le doy importancia. Pero en una cosa soy el campeón, practicamente todos los niños me saludan, sonrien y abrazan cuando nos vemos fuera del ámbito deportivo, y sobrepasamos los 140. Y ese es un título que no puedes ver y está al alcance de pocos. Me siento identificado al 100 % con este artículo. Muchas gracias a su autor.
Estoy completamente de acuerdo, esa es la verdadera esencia del baloncesto. A parte de todos los buenos valores que tiene el baloncesto poder llegar a la persona es lo más importante.
Me alegro que le haya gustado, y espero que sean muchos más los años y los niños que le demuestren su cariño por una gran labor.
Saludos,
Lo difícil es hacérselo ver a ciertos entrenadores que todos vemos en un uno u otro club y que tratan a los jugadores como si fuesen los Bulls de Jordan anteponiendo los resultados a la formación de los jugadores. Gran artículo.