Todos los entrenadores somos conscientes de que no siempre el estado de ánimo de nuestros jugadores es el mismo. Al igual que por nuestra parte, problemas personales, enfermedades, o cualquier otra circunstancia que se nos escapa de las manos y que puede perjudicar -aunque no debería- al devenir de un equipo. Seguro que muchos de ustedes conocen casos, o incluso ustedes mismo de situaciones en las que por éste tipo de problema no se ha cumplido con los objetivos. Un caso muy conocido fue el de el actual entrenador del DKV Juventut, que en aquellos momentos era el seleccionador nacional, Pepu Hernández. En los últimos días del mundial de Japón le dieron la horrible noticia de que su padre había fallecido. Circunstancia que puede desestabilizar a cualquier persona pero que sin embargo, en esa ocasión el seleccionador aguantó con esa gran pena.
En el vídeo que aparece a continuación podemos ver como un jugador que ha sido el artífice de la victoria en un partido y por ende del campeonato del estado, expresa en su cara una situación emocional contraria a la que todos sus compañeros. Este es un ejemplo de la importancia de la gestualidad y los pequeños detalles que nuestros jugadores nos transmiten sin que en muchos casos ellos mismos quieran exteriorizarlos. Controlar el estado de ánimo del jugador es de vital importancia para que el entrenador sepa en cada momento cuales son los objetivos que puede marcar para ese momento. De igual modo es importante hablar con los jugadores para saber sus sensaciones, ya que en muchos casos esas sensaciones pueden ser equivocadas y perjudicar al jugador en primer término y al equipo por extensión.



