Reflexión desde el sofá y con el baloncesto avilesino de fondo
En muchas ocasiones he tenido la oportunidad de poder conversar con muchos entrenadores y entrenadoras de Asturias, de igual modo que del resto de España. En cada conversación personalmente puedo decir que todo lo que he hablado era lo que realmente pensaba, con argumentos correctos y otros no tanto. El deporte tiene muchos buenos valores para la vida de cualquier persona, sea jugador/a o entrenador/a. Pero también hay personas que de cara a la galería prodiga con esos valores pero lo que dicen después es bien diferente.
Esta situación es una realidad en Avilés, y por lo que me han comentado en otras partes de España, aunque por desconocimiento mucha gente no es consciente de lo que pasa o se tapa silenciosamente. Desde mi sofá y con pocos años en el baloncesto avilesino -muy intensos, eso sí- he coincidido con muchos de esos entrenadores y entrenadoras que desde fuera tienen una imagen respetable. Sin embargo, como se suele decir de puertas para dentro las cosas cambian significativamente. Es la vida, la gente de cara a la gente es de un modo y en privado de otro, con excepciones aunque seamos pocas.
Lo peor de todo es que aún sabiendo y siendo advertido sobre este tipo de personas puedas caer en la duda de si realmente es cierto o no lo que te cuentan. Personalmente prefiero ser yo mismo quien conozca a la persona en cuestión y decidir el grado de confianza que pueda llegar a tener. Lo malo es cuando toda la confianza se va al garete. Lo malo es cuando esa persona en la que confías habla de ti a tus espaldas y nada bueno. O que es capaz de traicionarte de tal modo que le debería dar vergüenza volver a mirarte a la cara, pero lo hace, te mira a la cara e intenta que no sea demasiado violento el momento.
Pues ese tipo de personas conmigo no van, aunque en el periódico de turno salga alabando los años dedicados. Cuando eres capaz de “dejar de decir” por no pringarte e intentar convencer al mundo mundial que no tienes nada que ver, es momento de discernir entre la gente con la que no quiero tener contacto y con la que sí. El baloncesto tiene muy buenas cosas y conoces grandísimas personas pero también tiene todo lo contrario. Es un pena y te sientes defraudado con gente así pero si lo valoras fríamente este tipo de situaciones no pueden hacerte perder ni un solo segundo en detrimento del baloncesto.
Yo hoy he perdido varios minutos…




