En ocasiones los entrenadores nos obcecamos en buscar el ejercicio perfecto, que trabaje lo que queremos que nuestro equipo haga en el partido. Pero no nos damos cuenta de que la mayoría de los ejercicios no son transferibles a situaciones reales de partido.
Ayer hablando con una persona de mucho baloncesto lo comentábamos, los entrenamientos no son situaciones reales de partido. Él me decía, que en que situación de partido un jugador en estático está esperando a que el rival vaya a tocarle el balón para atacar un 1×1. Éste sería un ejemplo calrísimo, otro sería, cuantos ataques comienzan con 24 seg en campo de ataque… y así un sinfin de situaciones entrenadas por todos y que en el partido no se dan.
La finalidad del entrenamiento no es la perfecta ejecución del ejercicio que se trabaje, la finalidad es preparar a los jugadores para situaciones que en el partido van a tener que resolver, con cansancio, con un rival de unas características determinadas. En definitiva van a tener que ser capaces de ante un problema real de juego elegir una solución que en consonancia a su trabajo diario de entrenamiento será correcta o no. Tienen que ser lectores de juego para la toma decisiones.
Saludos.



